La prenda como garantía del pago

Como hemos visto en otras entradas de este blog, si existen dudas sobre la solvencia de un cliente y antes que perder la oportunidad de venta, deberemos valorar si es conveniente solicitar una garantía complementaria que, llegado el caso, nos asegure el cobro.

Para fortificar el derecho de cobro y asegurar que nuestras ventas tengan un final feliz, existen dos grandes categorías de garantías: las garantías personales y las garantías reales. Garantías personales como el aval, han sido estudiadas ya en artículos anteriores. En cuanto a las garantías reales, veíamos la hipoteca inmobiliaria, una figura muy habitual para todos nosotros, por lo familiarizado que estamos con ella, y que constituye la garantía más sólida y fiable de cuantas conocemos.

No obstante, pese a la fiabilidad de la hipoteca y siguiendo con las garantías reales, si nuestro cliente no puede disponer de un inmueble que gravar o bien el volumen de la operación comercial no lo requiere, podemos recurrir a la prenda. La prenda es una garantía real que garantiza el pago de la deuda con un bien mueble.

La prenda puede ser constituida por el acreedor sobre un bien mueble del deudor para asegurar el pago de un adeudo y que no puede ser incluido en los supuestos de hipoteca mobiliaria. Las prendas se pueden constituir bajo dos modalidades distinta, atendiendo a la naturaleza del mueble gravado: prenda sin desplazamiento, o bien, con desplazamiento.

La prenda sin desplazamiento implica la constitución de una garantía sobre el bien mueble pero éste permanece en poder del deudor para su uso y explotación. El deudor no podrá venderlo sin permiso del acreedor. Pueden ser objeto de prenda sin desplazamiento los animales, las maquinas, las materias primas o los productos terminados. En el supuesto de incumplimiento el acreedor tiene derecho a la venta del bien para resarcir la deuda. Por contra, en la prenda con desplazamiento el bien mueble ha de ser entregado al acreedor. Las cosas muebles susceptibles de comercio pueden darse en prenda, siempre y cuando se puedan poseer. El objeto se quedará en posesión del acreedor hasta que se de el cumplimiento de las obligaciones de pago. En caso de incumplimiento por parte del deudor, el acreedor puede vender el objeto y recuperar así su deuda.

Como vemos tenemos a nuestro alcance multitud de mecanismos que nos garantizan el cobro de nuestra deuda. Consulta con Salazar Asesores y te aconsejaremos de cual es el mas adecuado a tu situación.

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