Como detectar clientes morosos I

A todo empresario, tras haber tenido una experiencia desagradable con un cliente, le surgen una serie de cuestiones: ¿cuales son las claves para identificar con antemano a un cliente moroso? ¿Qué datos hemos de tener en cuenta y debemos observar antes de realizar una operación comercial para evitar un eventual impago?

La realidad es que nunca tendremos la seguridad absoluta de saber si un cliente va a cumplir con sus obligaciones de pago pero hemos de poner todos los medios para poder identificar a un posible moroso. Con el objetivo de facilitar esta ardua tarea iremos detallando a lo largo de varias entradas, una serie de puntos indispensable que hemos de tener en cuenta antes entablar una relación mercantil.

En primer lugar, es recomendable que nuestra empresa disponga de una buena base de datos donde vayamos recopilando todo el historial de la empresa, del empresario, así como de sus administradores. En cualquier momento podemos recurrir a nuestros archivos y buscar antecedentes, lo que nos evitará caer dos veces en la misma piedra.

En segundo lugar, si el potencial cliente es una persona jurídica (sociedades anónimas, limitadas, sociedades laborales, cooperativas etc.) se debe indagar si está o no inscrita en el registro mercantil. En el supuesto de que lo esté, habremos de comprobar si se encuentra operante en estos momentos.

En el caso de sociedades civiles privadas, nos hayamos frente a entidades que no están inscritas en registro mercantil. Lo más aconsejable es solicitar una copia del contrato privado de constitución o bien escritura pública, aun así es más complicado poder informarse de la situación financiera. En estas empresas, al carecer de personalidad jurídica propia y de responsabilidad limitada, los componentes responden a título personal de las deudas de la sociedad.

Por último en esta entrada y como recomendación que desde Salazar Asesores damos a los empresarios que recurren a nuestros servicios,  se deberá comprobar, en el momento de entablar una relación comercial, la proporción de la transacción mercantil y la capacidad o el volumen de negocio que tiene nuestro cliente.  Este último punto lo desarrollaremos en entradas posteriores.

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